Zodiac – Neal Stephenson

Tom me siguió por Allston-Brighton hasta mi casa. Tuve que ir despacio porque elegí mi ruta de guerrilla, la que sigo cuando me imagino que todos los conductores de coche me siguen la pista. Mi actitud nocturna es que cualquiera puede atropellarme con impunidad. ¿Por qué dar a un borracho ocasión de aplastarme contra un coche? Es por esto que no tengo siquiera un faro en la bici ni uno de esos horribles trajes luminosos. Porque si te colocas en la posición de que alguien tiene que verte para que estés seguro —verte y no importarle un cojón—ya estás perdido

Zodiac – Neal Stephenson

Yo tomé pavo con verduras y una cerveza Singha de Tailandia. Solía hacer esto: pedir cervezas mexicanas en locales mexicanos y asiáticas en antros asiáticos. Un día Debbie, Bart y yo nos sentamos una tarde calurosa y ella administró un control de sabor de doce marcas importadas diferentes. Fue una prueba doblemente ciega —cuando hubimos terminado, los dos estábamos ciegos—, pero concluimos que no existía ninguna diferencia. La cerveza barata era cerveza barata. No hacía falta pagar un dólar extra por la autenticidad. Además, un montón de esas cervezas baratas importadas obtenían el veto en la prueba de sabor. Las odiábamos.

Zodiac – Neal Stephenson

Los agentes de publicidad que trabajaban para los Bastardos Suizos recibían el anticuado término de “autoridades”, en lugar del más nuevo y más sexy “fuentes”

Zodiac – Neal Stephenson

Los agentes de publicidad que trabajaban para los Bastardos Suizos recibían el anticuado término de “autoridades”, en lugar del más nuevo y más sexy “fuentes”

El ladrón de meriendas – Andrea Camilleri

No hay ninguna mujer siciliana de cualquier clase social, aristócrata o plebeya, que, cumplidos los cincuenta, no se espere siempre lo peor

Mientras esperaba, Augello cogió el periódico del comisario y se puso a leer. Llegaron los espaguetis cuando, por suerte, Montalbano ya se había terminado la merluza, y se puso a observar cómo Mimì espolvoreaba abundantemente su plato con queso parmesano. ¡Qué barbaridad! ¡Hasta a una hiena, que es una hiena y se alimenta de carroña, se le hubiera revuelto el estómago ante la sola idea de un plato de espaguetis con almejas y queso parmesano por encima

Las afinidades electivas eran un juego tan tosco como las circunlocuciones insondables de la sangre, capaz de otorgar peso, cuerpo y aliento a la memoria

Montalbano pensó con amargura que le esperaban años muy negros, sobreviviendo gracias a la sangre de Catarella y alimentándose con papilla de sémola

Un mes con Montalbano – Andrea Camilleri

inquilinos abandonaban en los lugares comunes, como rellano y escaleras, cochecitos de niño, bicicletas y motocicletas que impedían el paso. Su desilusión fue enorme

¡NO ABUSEN DE LOS LUGARES COMUNES! Se precipitó a la garita y le expresó al portero su completa solidaridad. El hombre, perplejo, le dijo que lo habían obligado a poner el cartel porque los

No había ningún cine y en la librería sólo vendían cuadernos. Y además, por esa misma coyuntura (o conjura) meteorológica, los dos canales de televisión que entonces había sólo enviaban imágenes de ectoplasmas

no eran gente hosca, sólo que no daban confianza, saludaban a duras penas, eran callados

Todo lo que pensó Montalbano en ese momento fue: «Ahora me matan y adiós pulpos»

Como Montalbano era como era, en cuanto bajó del coche cama que lo había llevado a Trieste, empezó a resonar en su interior un poema en dialecto de Virgilio Giotti. Sin embargo, enseguida lo borró de la cabeza: allí, en el lugar donde había nacido, su dicción siciliana habría parecido una ofensa, si no un sacrilegio.

Sólo sé una cosa —lo interrumpió Montalbano—, y es que no quisiera tenerlo a usted como enemigo

 

La Nochevieja de Montalbano – Andrea Camilleri

INTENTADO INFRUCTUOSAMENTE LOCALIZARTE POR TELÉFONO TE COMUNICO HE RESUELTO BRILLANTEMENTE CASO QUE ME OCUPABA MAÑANA ESTARÉ AEROPUERTO GÉNOVA 14 HORAS BESOS      SALVO

unas cuantas páginas de un libro que le gustaba mucho «Los cuentos de San Petersburgo», de Gogol

—Catarè, ¿me estás diciendo que han sufrido un accidente? ¿Que no ha sido algo provocado por terceros?    Catarella hizo una desconcertada pausa.    —No, dottori, ese Terceros no tiene nada que ver porque Fazio, que se ha trasladado al lugar de los hechos, no me ha hablado de él

—Dottori, cuando usía me pide a mí personalmente que le haga a usía personalmente en persona un favor, el favor me lo hace usía a mí al pedírmelo.    Los barrocos cumplidos de Catarella

Basta con que usted, dottori, se ponga a buscar y lo resuelva todo.    —¿Y a quién tengo que buscar, Catarè?    —A un cliente de la puta que sea un hijo de puta

Tao Te Ching – Lao Tse

Por eso, la manera de gobernar del Sabio empieza por: vaciar el corazón de deseos, llenar los estómagos de alimento, debilitar las ambiciones y fortalecer los huesos

Endgame Vol.1 – Jensen, Derrick (Aldiko)

We need people teaching others how to purify water, how to build shelters. All of this can look like supporting traditional, local knowledge, it can look like starting rooftop gardens, it can look like planting local varieties of medicinal herbs, and it can look like teaching people how to sing.The truth is that although I do not believe that designing groovy eco-villages will help bring down civilization, when the crash comes, I’m sure to be first in line knocking on their doors asking for food.