Las mitologías más antiguas apenas diferencian entre las diosas como otorgadoras de dádivas y las dádivas que estas traen. Esas dádivas, dominio, sabiduría, amor, son lo que los griegos llamaban sêmeia, las prendas de las diosas que las llevan, y desde hacía mucho tiempo Hermes había conducido a las diosas, en diversas formas, ante los ojos de la humanidad. Se las puede considerar indiferenciadas , como sucedía con quienes concedían un bien, pero bastaba reflexionar un poco para ver que Charis podía estar en guerra con Charis, Gracia con Gracia, y que, si algo era elegido, lo demás tenía que ser rechazado.
