D.H.Lawrence, Tumbas etruscas

Estábamos en la Maremma, esa franja de costa llana y ancha que lleva siglos empantanada, y es una de las zonas más abandonadas y agrestes de Italia. Con los etruscos, al parecer, era una llanura muy fértil. Pero los etruscos parecen haber sido hábiles ingenieros de drenaje; desecaron la tierra y la convirtieron en un lecho ondulante de trigo con sus métodos de cultivo intensivo. Con los romanos, no obstante, el complicado sistema de canales y niveles de agua cayó en decadencia, y poco a poco los canales arrastraron el barro a lo largo de la costa y acabaron cegándose, inundaron la tierra

D.H.Lawrence, Tumbas etruscas

Los romanos lo cambiaron todo. No les gustaba el campo. En épocas de prosperidad construyeron grandes villas con barracones para los esclavos. Pero era más fácil enriquecerse con el comercio o la conquista que con la agricultura. Así que abandonaron poco a poco la tierra, que quedó descuidada y abonó el camino para las Edades Oscuras

D.H.Lawrence, Tumbas etruscas

Tal vez la pintura favorita para representar la belleza de las tumbas etruscas sea la famosa cabeza de una mujer, vista de perfil con una guirnalda o corona de espigas. Dicha cabeza procede de la Tumba del Orco, y suele escogerse porque es mucho más grecorromana que etrusca. De hecho, es bastante estúpida, pomposa y moderna. Pero pertenece a la convención clásica, y la gente sólo ve según una convención. No es que nos hayamos arrancado los ojos, pero sí tres cuartos de su visión

D.H.Lawrence, Tumbas etruscas

La antigua religión del profundo intento del hombre por estar en armonía con la naturaleza y aguantar hasta florecer en el gran flujo de la vida se convirtió, con los griegos y los romanos, en un deseo de resistirse a la naturaleza, de producir una astucia mental y una fuerza mecánica que venciera y sojuzgara completamente a la Naturaleza, hasta que por fin no hubiese nada libre en ella: todo debía estar controlado, domesticado y puesto al vulgar servicio del hombre. Es curioso que, junto con la idea del triunfo sobre la naturaleza, surgiese la idea de un Hades siniestro, un infierno y un purgatorio. Para los pueblos de las grandes religiones naturales, el más allá era una continuación del maravilloso viaje de la vida. Para los pueblos de la Idea, el más allá es un infierno, o un purgatorio o la nada, y el paraíso una ficción insuficiente

D.H.Lawrence, Tumbas etruscas

sobrevivirán un minuto comparadas con la margarita. Y antes de que Buda o Jesús hablasen, ya cantaba el ruiseñor, y mucho después de que las palabras de Jesús y de Buda caigan en el olvido, el ruiseñor seguirá cantando. Porque no se trata de predicar, ni de enseñar, ni de dar órdenes ni de instar a nadie, sino de cantar. Y en el principio no fue el Verbo, sino el piar de los pájaros

D.H.Lawrence, Tumbas etruscas

Por qué la humanidad ha tenido ese deseo de ser dominada? ¿Por qué esa afición por las creencias, los hechos, los edificios, las lenguas y las obras de arte grandiosas? Al final todo resulta ser una imposición cansina. Dadnos cosas vivas y flexibles, que no duren demasiado y que no se conviertan en fatigosos obstáculos

Anais Nin, Diarios

Antes de ir demasiado lejos, debo penetrar profundamente en la tierra, encontrar la tierra y quedarme allí. Estoy en la vida. Estoy viva

Anais Nin, Diarios

Este diario es mi kif, mi hashish y mi pipa de opio. Es mi droga y mi vicio. En vez de escribir una novela, me tiendo con este libro y una pluma, sueño, me abandono a reverberaciones múltiples, me alejo de la realidad tras reflejos, sueños y proyectos, y esta fiebre que me anima, me impulsa y me mantiene en tensión y despierta durante el día, se disuelve en la improvisación y la contemplación. Tengo que volver a vivir mi vida en el sueño. El sueño es mi única vida