Lawrence, los siete ..

Nosotros, los ingleses que llevábamos años viviendo entre extranjeros, íbamos siempre revestidos del orgullo de nuestro añorado país, aquella extraña entidad de la que no formaban parte sus habitantes, porque quienes más aman a Inglaterra generalmente son quienes menos aman a los ingleses.

Ansible Tower, AWX

Igual que paso hace dos años con Katello – foreman – pulp (Satellite como producto comercial de Red Hat), ya de aquella se decia que antes o despues liberarian el desarrollo de Tower.

hoy, de casualidad, me encuentro con Ansible AWX, el upstream de Tower.

feliz noticia.

para probarlo, voy siguiendo este tutorial.

 

Lawrence, los siete…

La invalidez del pobre jerife Aid, que sin embargo seguía siendo el líder nominal, me obligó a asumir yo mismo la dirección, en contra tanto de los principios como del sentido común, ya que el arte especial de la conducción tribal, así como los detalles de los altos para comer y pastar, las rutas, las pagas, las disputas, el reparto del botín, las vendettas y el orden de marcha eran por entero ajenos al programa de estudios de la Facultad de Historia Moderna de Oxford. La necesidad de improvisar estas materias me tuvo demasiado ocupado como para poder contemplar el paisaje, y evitó que tuviera que preocuparme por el modo como asaltaríamos Mudowwara, o por el modo más sorpresivo de usar los explosivos.

Lawrence, los siete pilares de la sabiduria

Mi ingenio, enemigo de lo abstracto, se refugió de nuevo en Arabia. Traducido al árabe, el factor algebraico debía tomar ante todo en cuenta el área que queríamos liberar, y empecé ociosamente a calcular las millas cuadradas: sesenta, ochenta, cien, tal vez ciento cuarenta mil millas cuadradas. ¿Cómo podrían los turcos defender aquello? Sin lugar a dudas mediante una línea de trincheras de lado a lado, si avanzábamos sobre ellos a bandera desplegada; pero supongamos que fuéramos (como muy bien podríamos serlo) una influencia, una idea, algo intangible, invulnerable, sin frente ni retaguardia, que se extiende por todas partes como un gas. Los ejércitos son como las plantas, inmóviles, firmemente arraigadas, nutridas por largos troncos conectados con la cabeza. Nosotros, en cambio, podíamos ser un vapor, que se difundiera allí donde deseáramos. Nuestros reinos estaban en la cabeza de cada hombre; y puesto que no necesitábamos nada material para seguir viviendo, no ofrecíamos nada material a la destrucción. Un soldado resulta inútil sin un blanco, pues posee sólo el suelo que pisa y subyuga únicamente lo que puede apuntar con su rifle. Imaginé entonces cuántos hombres necesitarían asentar en todo este territorio para salvarlo de un ataque en profundidad, si la sedición alzara su cabeza en cada espacio inocupado de aquellas ciento cuarenta mil millas. Conocía al ejército turco con exactitud, y aun contando con la extensividad que le proporcionaban los aeroplanos, los cañones y los trenes blindados (que estrechaban la amplitud del campo de batalla), seguía pareciéndome que necesitarían establecer un puesto fortificado cada cuatro millas cuadradas, y cada puesto no podía contar con menos de veinte hombres. De ser así, se requerirían seiscientos mil hombres para hacer frente a la enemiga de todos los pueblos árabes, combinada con el hostigamiento activo de unos cuantos incondicionales. ¿Con cuántos de éstos podíamos contar? En ese momento contábamos con cincuenta mil casi; suficientes para el caso. Sin duda alguna los elementos clave para este tipo de guerra estaban de nuestro lado. Si utilizábamos bien nuestros materiales brutos, el clima, el ferrocarril, el desierto y las armas técnicas, se pondrían de nuestro lado. Los turcos eran estúpidos, los alemanes que estaban tras de ellos, dogmáticos. Creerían que la rebelión tenía un carácter tan absoluto como la guerra, y la abordarían de modo análogo a la guerra. La analogía en los seres humanos es un disparate, habitualmente; y emplear la guerra contra una rebelión era lento y confuso, como comer sopa con un cuchillo. Ya había bastante de lo concreto; así que aparté la mente del elemento matemático, y me sumergí en la naturaleza del factor biológico. Su crisis parecía ser el punto de ruptura, de vida y muerte, o con menor radicalidad, el punto donde se produce el desgaste. Los filósofos de la guerra habían hecho todo un arte de ello, y habían elevado un hecho, la «efusión de sangre», a las alturas de algo esencial, que devenía humanidad en la batalla, un acto que alcanzaba cada una de las partes de nuestro ser corporal. Una línea de variación. El hombre, al persistir como una levadura a través de todos los cálculos, hacía que éstos resultaran irregulares. Los componentes eran sensitivos e ilógicos, y los generales se resguardaban mediante el artificio de la reserva, el medio más significativo de su arte. Goltz había dicho que si pudiera conocer la fuerza del enemigo, y éste se hallara plenamente desplegado, se podría prescindir de la reserva; pero esto nunca ocurre. La posibilidad de un accidente, de algún desperfecto en los materiales, está siempre presente en la cabeza del general, y con ello, inconscientemente, la reserva. El elemento «sentido» en las tropas, no expresable en cifras, debía ser estimado mediante algo equivalente a la docsá de Platón, y el mayor y más grande jefe militar es aquel cuyas intuiciones se acercan más a lo que ocurre. El noventa por ciento de las tácticas son enseñables en las escuelas; pero el diez por ciento irracional es como un martín pescador que sobrevuela instantáneo una charca, y ahí radica la prueba de fuego de los generales. Sólo el instinto puede funcionar aquí (agudizado por la práctica) hasta que en el momento de crisis se manifiesta de modo natural, reflejo. Hay hombres cuya docsá se acerca de tal modo a la perfección que llega a alcanzar casi la certeza de la episteme. Los griegos hubieran llamado a esa genialidad del mando noesis, de haberse molestado en racionalizar la rebelión. Mi espíritu retrocedió para aplicar todo esto a nuestra propia lucha, y de inmediato supe que no se limitaba sólo a los hombres, sino que afectaba también a los materiales. En Turquía las cosas eran escasas y preciosas, y los hombres se estimaban menos que el material de equipamiento. Nuestra meta habría de ser destruir, no al ejército turco, sino sus materiales. La muerte de un puente o una vía férrea turcos, o de cualquier máquina o cañón o carga de explosivos, nos era más provechosa que la muerte de un turco. En el ejército árabe, en cambio, andábamos escasos por el momento tanto de hombres como de materiales. Los gobiernos ven a los hombres sólo en cuanto masa; pero nuestros hombres, al ser irregulares, no eran tanto formación como individuos. La muerte de un individuo, como una piedra arrojada al agua, puede no producir más que un agujero momentáneo, sin embargo, a partir de él se expandían ondas concéntricas de pesar. No podíamos permitirnos bajas.

Manolo mio

Manolo mio, tu bien lo sabes
que desde niña te di mi amor
tu me abrazabas y me besabas
en las ventanas del corredor

Manolo mio a mi me han dicho
que por tres meses te vas a ir
esos tres meses seran seis siglos
Manolo mio, llevame a mi

A los seis meses de estar en Ceuta
una cartita el recibio
era de Amelia, la que él quería
y le decia que se casó

La primer carta cayó en la arena
y la segunda en el corazón
y la tercera cayó en la acera
donde Manolo se enamoró

A los diez meses de estar en Ceuta
otra cartita él recibió
era de Amelia, la que él quería
y le decía que ya enviudó

La primer carta cayó en la arena
y la segunda en el corazón
y la tercera cayó en la acera
donde Manolo se enamoró

Allá en las islas hay un cadaver
que nadie sabe de quién será
seguramente que es de Manolo
que se habrá muerto en la soledad

versión de Jesús

Lawrence. Los siete pilares de la sabiduria

“Perdieron su sentimiento geográfico y su memoria racial, política e histórica; pero se aferraron aún con mayor fuerza a su lengua, y la erigieron casi en su propia y real patria. El primer deber de todo musulmán era estudiar el Corán, el libro sagrado del Islam, y casualmente el más grande monumento literario árabe”

influxdb, grafana y telegraf. pruebas con inputs.exec paralelizados

 

un container de influxdb (la imagen oficial):

docker run -p 8086:8086 -v /home/usuario/trabajo/influxdb_20181006/:/var/lib/influxdb influxdb

dentro del container podemos acceder a la linea de ordenes de influx, y hacer y deshacer como si fuese un SQL cualquiera:

influxConnected to http://localhost:8086 version 1.6.3
InfluxDB shell version: 1.6.3
> show databases
name: databases
name
----
_internal
> create database prueba
> show databases
name: databases
name
----
_internal
prueba
> create user usuario with password 'xxxxxxx'
> grant all on prueba to usuario
> show retention policy
ERR: error parsing query: found POLICY, expected POLICIES at line 1, char 16
Warning: It is possible this error is due to not setting a database.
Please set a database with the command "use <database>".
> show retention policies
ERR: database name required
Warning: It is possible this error is due to not setting a database.
Please set a database with the command "use <database>".
> show retention policies on _internal
name duration shardGroupDuration replicaN default
---- -------- ------------------ -------- -------
monitor 168h0m0s 24h0m0s 1 true
> create retention policy dia on prueba duration 1d replication 1 default
> show retention policies on prueba
name duration shardGroupDuration replicaN default
---- -------- ------------------ -------- -------
autogen 0s 168h0m0s 1 false
dia 24h0m0s 1h0m0s 1 true

Ya tenemos un influxdb funcionando. Lo siguiente es un CentOS7 para que sea el nodo a monitorizar (con telegraf):

docker run -ti centos

seguimos los pasos de esta guia para instalar Telegraf.

 

por ultimo lanzamos la imagen de grafana:

docker run -d --name=grafana -p 3000:3000 grafana/grafana

despues importamos en grafana el dashboard predefinido de metricas del sistema (linux), y listo!

la cantidad de informacion visual que tenemos es ENORME. Y esta bien organizada.

Cualquiera de las SELECTs que aparecen en las graficas se puede lanzar desde la linea de comandos de influxdb..

ahora seria cuestion de hacer avanzar el problema:

Probablemente, el input que estamos usando para hacer curls sea input.exec. Segun la documentacion acepta varios scripts diferentes para ser lanzados…

….

el escenario:

una maquina con telegraf y el siguiente  telegraf.conf

[global_tags]
[agent]
    interval = "30s"
    debug = false
    hostname = "server-hostname"
    round_interval = false
    flush_interval = "10s"
    flush_jitter = "0s"
    collection_jitter = "0s"
    metric_batch_size = 1000
    metric_buffer_limit = 10000
    quiet = false
    logfile = ""
    omit_hostname = false
    precision = "1ns"
[[outputs.influxdb]]
    urls = ["http://192.168.1.133:8086"]
    database = "prueba"
    timeout = "5s"
    username = "usuario"
    password = "xxxxxxxx"
    retention_policy = "dia"
    precision = "1ns"
[[inputs.cpu]]
    percpu = true
    totalcpu = true
    collect_cpu_time = false
    report_active = false
[[inputs.disk]]
    ignore_fs = ["tmpfs", "devtmpfs", "devfs"]
[[inputs.io]]
[[inputs.mem]]
[[inputs.net]]
[[inputs.system]]
[[inputs.swap]]
[[inputs.netstat]]
[[inputs.processes]]
[[inputs.kernel]]
[[inputs.exec]]
  commands = [
    "/usr/local/bin/test.sh uno",
    "/usr/local/bin/test.sh dos",
    "/usr/local/bin/test.py tres",
    "/usr/local/bin/test.py cuatro"    
  ]
  timeout = "20s"
  name_suffix = "_mycollector"
  data_format = "influx"

dos scripts en /usr/local/bin:

[root@e227e457f593 bin]# cat test.sh 
#!/bin/sh
#sleep 5
TIEMPO=$(date +"%s%N")
echo "example,tag1=$1,tag2=$TIEMPO i=42i,j=43i,k=44i $TIEMPO"

[root@e227e457f593 bin]# cat test.py 
#!/usr/bin/python
import sys
import time
time.sleep(5)
val = sys.argv[1]
print 'example,tag1={0},tag2=b i=42i,j=43i,k=44i'.format(val)

Cuando “toca”, telegraf hace las cuatro llamadas simultaneamente, por lo que se levantan dos scripts de bash y dos de python, cada uno con su parametro correspondiente. De esta forma, la “paralelización” es cosa de telegraf, que será el que espere a la salida de todos y cada uno de los scripts para lanzar los datos a influx.

telegraf 417 0 0 17:49 ? 00:00:00 /usr/bin/telegraf -pidfile /var/run/telegraf/telegraf.pid -config /etc/telegraf/telegraf.conf -config-directory /etc/telegraf/telegraf.d
telegraf 693 417 2 17:56 ? 00:00:00 /usr/bin/python /usr/local/bin/test.py cuatro
telegraf 694 417 0 17:56 ? 00:00:00 /bin/sh /usr/local/bin/test.sh dos
telegraf 695 417 2 17:56 ? 00:00:00 /usr/bin/python /usr/local/bin/test.py tres
telegraf 696 417 0 17:56 ? 00:00:00 /bin/sh /usr/local/bin/test.sh uno

lo que resulta en cuatro entradas en influxdb, que podemos ver con el mismo TIMESTAMP ( el de la inserción desde telegraf)

select * from example_mycollector 
1538858554409569900 server-hostname 42 43 44 uno  1538858554409569900
1538858554410877352 server-hostname 42 43 44 dos  1538858554410877352

mientras tanto, el debate sobre la precision de la toma de datos, que si nanosegundos o qué.

objetos con significado

partiendo de un proyecto de weather display, seria un interesante objeto cargado de significado que podria operar como un “cuadro” (cosa colgada en una pared), trayendo información desde RSS (si es que aun existen), u otras fuentes en internet (gestion de proyectos, estado de monitorización, noticias, periodico, lecturas de interes, partituras….).

En la descripcion del proyecto dicen que con actualizaciones cada 15 minutos el prototipo esta funcionando un año con una bateria…. El display y su controlador (en 6”) se puede encontrar en aliexpress por 60€