Campbell, Mitología Primitiva

«Que yo sepa, etnólogos y antropólogos coinciden en la opinión de que la actitud mental con que se celebran las grandes fiestas religiosas de los salvajes no es una de ilusión completa, hay una conciencia sobreentendida de que las cosas no son reales»

Citando a Hizinga, Homo Ludens

Campbell, La Historia del Grial

Pues, como dice James Joyce en Finnegans Wake: «tan imposibles como son todos estos hechos, resultan tan probables como aquellos que pueden haber sucedido o como cualesquiera otros que nunca nadie pensó que pudieran ocurrir».

Campbell, La Historia del Grial

Si recordamos que la festividad de San Jorge en abril ha reemplazado a la antigua festividad pagana de la Parilia, que la de San Juan Bautista en junio ha sucedido a una festividad pagana del agua celebrada a mitad de verano, que la de la Asunción de la Virgen en agosto ha desbancado a la festividad de Diana, que la de Todos los Santos en noviembre es una prolongación de una antigua festividad pagana de los muertos y que la Natividad de Cristo fue asignada al solsticio de invierno en diciembre porque se consideraba que ese día era la Natividad del Sol, difícilmente puede tachársenos de temerarios o exagerados si conjeturamos que la otra festividad cardinal de la Iglesia cristiana —la solemnización de la Pascua— pudo haber sido adaptada, del mismo modo y por motivos similares de edificación, a una celebración análoga del dios frigio Atis en el equinoccio de primavera.

Citando a Frazer, la Rama Dorada

Campbell, La Historia del Grial

Es un dato que resulta importante como indicación de la naturaleza primitiva del golpe doloroso.

la actitud que propició la transformación radical de los mitos salvajes que hemos estudiado.

Campbell, La Historia del Grial

En Oriente, las formas de iniciación están planificadas: uno sabe en qué fase se halla, encuentra a su gurú, se somete a él, no critica, hace lo que le dice el gurú, quien conduce a cada uno a su propia experiencia. No ocurre así en esta búsqueda europea. En el Parzival, uno tiene que buscar su propia naturaleza, su propia inspiración; seguir a otro sólo lleva a la ruina. Este es el sentido del viaje de Parzival,

Campbell, La Historia del Grial

Los normandos vencieron a los anglosajones, no a los celtas, y los mandaron a los corrales, a cuidar de los cerdos, mientras que en la mesa donde se comía la carne de los cerdos la gente hablaba francés, no aquel vulgar inglés. Por tanto, cuando la comida está fuera es pig o swine, pero cuando se sirve en la mesa es porc. Cuando está fuera es cow [«vaca»] o calf [«ternera»
pero cuando se sirve en la mesa es bœuf o veau: el francés dentro y el inglés fuera, en la despensa y en los cuartos de los criados. Pero el entretenimiento es necesario en las comidas, y los artistas favoritos son los bardos celtas. De manera que en el comedor se reúnen los tres estratos.

Campbell, La Historia del Grial

Cuando los poetas posteriores emplean imágenes que concuerdan con la tradición, nunca es fácil saber si obedecen a una coincidencia o a una decisión consciente. A muchos artistas de hoy en día les gusta fingir que presentan de manera inocente sus prodigios gracias a su armonía natural con los fundamentos del ser, cuando en realidad se han pasado unas cuantas noches leyendo a Jung, Freud, Nietzsche y Joyce.

Campbell, La historia del Grial

La misión de san Patricio suele datarse en el año 432. Casi con toda certeza no es la fecha real. El cuatrocientos treinta y dos es un número mitológico. Por ejemplo, en los Purānas, la antigua epopeya india, se afirma que un mahāyuga —un «Gran Ciclo» de la creación, el florecimiento y la disolución del mundo— dura 4.320.000 años. El mahāyuga es un «Día de Brahmā», al que lo sigue una «Noche de Brahmā» de la misma duración; la suma de ambos da 8.640.000. En uno de los poemas de la Edda poética (o mayor) islandesa («Grímnismál», 23) se nos dice que en el Valhalla, el salón de los guerreros de Odín, había 540 puertas, por cada una de las cuales pasaban, al final de cada ciclo del tiempo, 800 guerreros para enfrentarse con los antidioses en una guerra de aniquilación mutua. 800 multiplicado por 540 da 432.000. Y en la Babilonia caldea, desde el siglo VI a. C. aproximadamente, se decía que entre el tiempo imaginado de la primera ciudad del mundo, Kish, y la llegada del diluvio mitológico de Ut-napishtim (el predecesor y prototipo de Noé) transcurrieron 432.000 años. Para mi sorpresa, un día descubrí en un libro sobre cultura física para el gran público titulado Aerobics la siguiente frase: «Un hombre en forma, que haga ejercicio con regularidad, tendrá en reposo una frecuencia cardíaca de unas 60 pulsaciones por minuto como mucho. […] 60 pulsaciones por minuto, multiplicadas por 60 minutos, dan 3.600 pulsaciones por hora. Y 3.600 pulsaciones por hora, multiplicadas por 24 horas, dan 86.400 pulsaciones por día».[1]Así pues, nuestros pequeños días y noches humanos son miniaturas de los Grandes Días y Noches de Brahmā, que al abrir y cerrar los ojos alumbra y disuelve, una y otra vez, todas la
formas del universo; el latido de nuestro corazón, entretanto, guarda conformidad con el pulso de la creación. Se pueden decir muchas más cosas acerca de este número, pero baste con señalar una: que, astronómicamente, el número de años en un ciclo completo de la precesión de los equinoccios es 25.920 (un Gran Año o Año Platónico), y que esta suma, dividida por sesenta, da 432 (sesenta es el múltiplo básico, el llamado soss, del sistema matemático mesopotámico más antiguo).